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(Del latín pultarĭus y éste de puls -harina cocida en agua-, pasando por “puche”, recipiente donde se cuece la sopa) es el nombre de un tipo de cocido preparado tradicionalmente en Argentina, Paraguay y Uruguay. En Canarias se prepara añadiendo peras, bubangos, azafrán, cilantro. Sustancioso y rico, mejor cocinarlo de un día para el siguiente... ¿Quién dijo frío?
Ingredientes 1 Kg. de falda u otra carne vacuna para estofado 500 gr. de osobuco (arg. caracú) Costillas de cerdo -opcional- Un buen trozo de tocino ½ gallina o ½ pollo o sólo patas de pollo 1 chorizo colorado y 1 blanco de cerdo 2 cebollas grandes 2 puerros 1 zanahoria 1 calabaza chica 6 papas medianas 3 batatas Sal gruesa a gusto Pimienta, tomillo, laurel 4 litros de agua 6 piñas de millo (arg. choclos) en rodajas gruesas 1 col blanca mediana (arg. repollo) en trozos Unas ramitas de apio o acelgas Unas ramitas de perejil Garbanzos y alubias (arg. garbanzos y porotos) -opcional- (previamente remojados en la víspera) Preparación: Tradicionalmente las carnes se ponen en agua hirviendo, así los tejidos se contraen y mantienen sus jugos. Se hierven 15 minutos en agua con sal gruesa y se espuma (quitar la espuma con un cucharón o similar). Seguidamente se agregan los puerros, zanahorias, cebollas, apio en trozos y perejil. El resto de las verduras se hierven aparte, para que no cambien el sabor del caldo. Se ponen las piñas de millo, la col, las batatas y los garbanzos y alubias con los chorizos y se dejan 45 minutos en el fuego. Entonces se agregan las papas enteras y se sigue la cocción hasta que se pongan blandas. Se sirven las carnes y chorizos en una fuente, y las verduras y legumbres en otra.
En sus orígenes, el puchero era una comida campesina andaluza, y como tal, se aprovechaban todos sus restos. Así, de una sola comida surgen varios platos derivados. El caldo que sobra, llamado caldo -o caldito- de puchero, se toma con unas hojas de hierbabuena, a modo de consomé. También suele usarse para preparar sopas de arroz, fideos u otro tipo de pasta de sémola dura de trigo de pequeño tamaño. La carne y las verduras se comen sin el caldo; se sirven normalmente como segundo plato, con una salsa criolla; otros muchos acompañan la carne con ketchup, mayonesa, mostaza o salsa de ají picante. Servidos en amplios platos, los ingredientes sólidos son siempre aliñados a gusto de cada comensal con aceite de oliva, vinagre de vino (o mejor aún, aceto balsámico) y especias a gusto (generalmente sal, pimienta, perejil). Al día siguiente, con los restos del pollo (o del jamón) y de la carne se preparan croquetas o la denominada “ropa vieja”. Los consejitos: Las papas poseen sus mejores nutrientes en la capa o “cutícula” que se encuentra inmediatamente debajo de la cáscara. Algunos aconsejan hervirlas con la cáscara bien lavada y luego pelarlas. El “Puchero Tangentes” comienza dorando en aceite de oliva las cebollas picadas, ajo y perejil, y las carnes. Luego se agrega el agua hirviendo y se cocina con las verduras. Las papas y batatas se hierven aparte en agua (por la cantidad de almidón que contienen), reemplazándola a mitad de la cocción por caldo de la olla con las carnes, para que tome gusto. Apagar el fuego antes de que las papas se ablanden demasiado, para poder recalentar el puchero sin que se disuelvan. Escurrir el resto del caldo. El mejor acompañamiento para el puchero es un buen vino tinto y, por supuesto, pan blanco crujiente y calentito. |