¿Qué es una hernia y cuáles son sus causas?
En general, la hernia se define como una “tumoración” formada por la salida de un órgano -o parte del mismo- a través de una abertura congénita, fallas naturales de las estructuras musculares, o adquirida tras traumatismos, intervenciones quirúrgicas o sobreesfuerzos de nuestra anatomía.
Aunque existen un sinfín de tipos de hernias: de los discos intervertebrales, de las articulaciones, cerebrales…, las más frecuentes son las producidas en la pared abdominal y, en concreto, en zonas anatómicas como la región inguinal o la región umbilical.
¿Cómo identificar si tengo una hernia?
Una hernia puede ser asintomática y detectarse de manera casual durante una exploración física rutinaria. En la región abdominal la presencia de un “bulto” que aparece cuando nos situamos de pie o realizamos un esfuerzo, como puede ser toser, es muy indicativa de la existencia de una hernia. Su existencia nos obliga a acudir a un médico quien realizará el diagnóstico de certeza.
Las hernias de la pared abdominal fácilmente reducibles no producen síntomas importantes, excepto dolor que varía en su intensidad de unas personas a otras. Esta situación es diametralmente opuesta en los casos de la existencia de hernias de los discos intervertebrales (hernias discales) que pueden alcanzar un grado de dolor muy intenso e invalidante.
¿Cómo se trata una hernia?
Clásicamente se han descrito tres formas de tratamiento para las hernias de la pared abdominal: Una, mantener una actitud expectante (que no es realista aunque en el caso de la hernia umbilical congénita ésta cura espontáneamente en casi todos los niños antes de los 4 años de edad). Otra, implica un tratamiento mediante la colocación de dispositivos externos, bragueros o fajas, cuyos resultados no impiden la persistencia de la hernia. Y por último, es la intervención quirúrgica la actitud terapéutica definitiva y más adecuada a llevar a cabo en este tipo de hernias.
Siempre es recomendable intervenir quirúrgicamente una hernia de manera programada y cuando, como en el caso de las que se encuentran en la pared abdominal, tienen un tamaño pequeño. Con el paso del tiempo mantener una hernia sin tratamiento conlleva un aumento de su tamaño, entre otras razones, por la debilidad progresiva de las estructuras que la contienen. No debemos olvidar que la complicación más temida de las hernias de esta región es la estrangulación, imposibilidad de que el contenido herniario pueda ser reintegrado en su espacio habitual, y cuya única respuesta terapéutica es la intervención quirúrgica urgente.
Una norma no escrita aconseja “operar una hernia de tamaño pequeño a buena edad, que intervenirla más grande y en edades avanzadas”.
¿En qué consiste la cirugía?
El tratamiento quirúrgico es la única opción terapéutica para las hernias de la pared abdominal. Aunque se contemplan diversas técnicas operatorias “tradicionales”, actualmente las técnicas laparoscópicas y la corrección herniaria mediante el uso de mallas de tejido sintético diseñadas especialmente para este tipo de patología constituyen el último y más logrado avance en la cirugía de las hernias. El uso de los implantes sintéticos logra un acortamiento en el tiempo utilizado para la intervención e, igualmente, proporciona una mayor eficacia en los resultados postoperatorios obtenidos.
Servicio de Cirugía General y Digestivo
Más información: Hospiten Bellevue.
Tel.: 922 38 52 35
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
















