Una correcta higiene bucodental desde que somos niños es fundamental para conservar nuestra boca, encías y dientes en buen estado. Sobre todo en vacaciones, cuando los horarios son más flexibles y los niños demandan libertad y mimos -a veces en exceso-, es importante recordar los cuidados básicos como el cepillado diario, el uso de hilo dental y la ingesta de una dieta mediterránea (limitando lo más posible el consumo de dulces).
Los padres deben ser los encargados de transmitir estos correctos hábitos a sus hijos: hay que enseñarles, ponerse como ejemplo y ser constantes como todo el resto del año.
Especialmente en vacaciones pueden producirse sobresaltos, por lo que valdrá la pena recordar algunos consejos acerca de qué hacer si tu hijo sufriera la rotura de un diente:
• Ante todo tranquilizarse. Él está dolorido y nervioso y debes hacerte cargo de la situación para que se serene.
• Si el diente está roto en su totalidad, incluyendo la raíz, debes recogerlo y colocártelo debajo de tu lengua, no en la suya. No olvides que él es demasiado pequeño y está nervioso, y podría llegar a tragárselo.
• Acude rápidamente a tu clínica dental con la pieza fracturada; el tiempo es lo más importante. En 10 ó 15 minutos debes llegar a la consulta (si pasa más de media hora hay menor posibilidad de que el diente arraigue).
• Si se trata de una rotura parcial, sólo de la parte visible, sin desplazar a la raíz, también debes acudir a tu clínica dental con la pieza fracturada para comprobar el estado de la raíz, evitar dolencias futuras y por supuesto, para arreglar la apariencia del diente.
• Las soluciones que se pueden dar a la rotura de un diente son infinitas, pero ante una caída que haya desembocado en un golpe en la boca siempre debes llevar a tu hijo al dentista donde le darán el tratamiento adecuado.
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