Las vacaciones son para grandes y chicos uno de los momentos más deseados del año: tiempo libre para descansar y divertirse. ¿Y tal vez también la mejor excusa para olvidar los horarios y los buenos hábitos?... Alimentarse de forma sana y cepillarse los dientes después de cada comida son hábitos que nunca deberían tomarse vacaciones.
Mantener una buena salud bucal es fundamental porque nos facilita el contacto con el mundo. El acto de comer y masticar, de hablar y comunicarse con los demás, respirar de forma correcta son algunas de las muchas funciones que cumplen la boca y la dentadura. Cuando se habla de problemas dentales es preciso referirse a la caries, una de las enfermedades más extendidas y que aparece principalmente durante la infancia. La caries no sólo provoca molestias dolorosas, sino que puede ocasionar complicaciones diversas y conducir a la pérdida prematura de piezas dentales.
Conocer los métodos de prevención y tratamiento de la caries resulta pues, indispensable para garantizar la salud dental de nuestros hijos. Pocas cosas son tan gratas para los padres como las sonrisas de sus niños, por lo que es comprensible que una dentadura desalineada o molestias en las encías sean motivo de preocupación cuando se trata de niños en edad escolar. El odontólogo puede corregir en gran medida lo que, por naturaleza, no es tan perfecto. Por ello, corregir la malposición de los dientes durante la infancia es importante para evitar trastornos funcionales en el futuro.
La alimentación en edad escolar es determinante para la salud en general e influye, por tanto, en el estado de la salud bucodental. A este respecto, existen elementos cuya participación en la formación y salud de los dientes y las encías es fundamental. Entre ellos destacan el calcio, el fósforo, el flúor, las vitaminas D y A y las vitaminas del grupo B. Estos nutrientes, esenciales para la formación y mantenimiento de las estructuras del organismo en general -y de los dientes y encías en particular- son indispensables para conseguir y mantener una boca sana y una sonrisa bonita. En especial resaltaremos un mineral importantísimo en la salud bucodental: el calcio. Éste es un elemento imprescindible en la formación de los huesos y los dientes, necesario para la transmisión de los impulsos nerviosos, para la contracción muscular y para el funcionamiento del corazón, entre otros.
Si no se ingiere una cantidad suficiente, el organismo se ve obligado a extraer el calcio de los propios huesos. Entonces estos se debilitan y se provoca la aparición de la osteoporosis y enfermedades periodontales. El hueso que acusa antes la pérdida de calcio es el hueso alveolar, que es el que soporta al diente; por ello, las piezas dentales van perdiendo soporte y se aflojan.
La principal fuente de calcio para nuestro organismo es la leche y sus derivados. Otros alimentos que contienen calcio son los cereales, las verduras u hortalizas de color verde oscuro, las nueces, las habichuelas y el pescado pequeño que pueda comerse con espinas como sardinillas o boqueroncillos.
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