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Haga memoria: ¿Cuándo fue la última vez que miró el cielo en una noche oscura y despejada? ¿Notó ese toque especial de misterio y belleza que tiene? Cada tarde, a la puesta de sol, el cielo entero cambia de color pasando desde los azules de la mañana a toda una gama de cálidos naranjas y fulgurantes rojos, terminando en un negro profundo, salpicado de puntos brillantes. ¿Por qué? ¿Qué son esos luceros?
Algunas –afortunadas- personas no pierden jamás la capacidad de asombrarse con la maravilla de lo cotidiano. Podrá encontrar gente como ésta en el Grupo de Observación Astronómica de Tenerife, GOAT. Como explican en su página web, el GOAT nace como asociación de amigos unidos por una afición común: la astronomía en general y la observación en particular. Rafael Barrena Delgado es uno de los miembros de esta asociación y ha tenido la gentileza de concedernos una entrevista en su lugar de trabajo, el Instituto Astrofísico de Canarias. “El GOAT funciona por voluntades, nos organizamos a través de un foro en internet, amigos GOAT. Cualquier persona interesada puede contactar con nosotros. Hay un núcleo de una treintena de personas que constituye propiamente la asociación y tenemos estatutos pero no cuotas, ni local social. Cuando vamos a subir hacia los puntos de observación mandamos mensajes al foro, generalmente los fines de semana porque todos tenemos nuestros trabajos, salvo cuando hay acontecimientos especiales como, por ejemplo, la ocultación de una estrella por Saturno, una lluvia de estrellas o las postreras órbitas de la estación MIR antes de caer en el Pacífico, hace ocho años.” “Para salir a observar no hacen falta conocimientos previos, ni grandes telescopios: Lo único que necesitas son ganas de pasar un buen rato y un poco de resistencia al frío; respecto a la equipación, puede hacerse a simple vista o con unos prismáticos, aunque también hay aficionados que tienen telescopios y cámaras que pueden sumar unos miles de euros, algunos incluso han montado cúpulas propias. Hay gente sin preparación académica que logra resultados increíbles. De hecho, la diferencia principal entre los profesionales y los aficionados se encuentra más en el análisis que en las propias imágenes obtenidas. El astrónomo profesional analiza, modela y proporciona una interpretación física de los objetos observados.” Los últimos años han supuesto avances en el campo profesional, donde Canarias se ha colocado en primera línea con el Grantecan que, en palabras de Rafael, “ha supuesto un antes y un después en ingeniería en España, pues cuenta con un diseño muy pensado y una tecnología de control eficaz. Si queremos un cambio de modelo económico infraestructuras como el Gran Telescopio de Canarias o el conseguir para Canarias el E-ELT, siglas inglesas para European Extremely Large Telescope, son vitales”. Si hablamos de las herramientas de los aficionados, también han experimentado una considerable evolución, no tanto de resolución óptica sino de tratamiento informático, automatización y por supuesto la revolución de las tecnologías de tratamiento digital: “ahora puedes dejar un telescopio con un programa de seguimiento, definiendo tiempos de observación para un cometa, por ejemplo, y pasando después de forma automática otro objeto. A las cinco de la mañana puedes levantarte y ver los resultados.” Este tipo de meticuloso seguimiento por parte de miles de aficionados en todo el mundo puede contribuir con los logros destacados a la astrofísica: “ten en cuenta que muchos observatorios profesionales no pueden dedicar tres años a seguir un objeto, por ejemplo una vez cada semana. Recurren a redes de aficionados para solicitarles sus resultados y reprocesarlos”. Corrobora esta apreciación las palabras del gran físico Freeman Dyson que en su “Elogio de los Aficionados” consideraba: “Los aficionados tienen dos grandes ventajas: la capacidad de estudiar repetidamente grandes zonas del cielo y la de mantener las observaciones en marcha durante largos periodos de tiempo”. El año 2009 fue declarado como “Año Internacional de la Astronomía”; quizá Ud. se esté enterando en este preciso instante. Sin embargo, la oportunidad de salir y contemplar el cielo estrellado sigue ahí: cualquier noche, al pasar por lugares como Ucanca, El Portillo o Montaña Joco quizá sorprenda personas enfundadas en gorros y bufandas junto a telescopios apuntando al cielo. Pantaleón Hernández Rodríguez
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